La epilepsia es un trastorno en el “sistema eléctrico” del cerebro que resulta en crisis convulsivas recurrentes. Puede estar relacionado a numerosas condiciones neurológicas u ocurrir como un desorden aislado.

El cerebro normalmente se comunica enviando impulsos eléctricos a lo largo de canales de las células nerviosas para controlar la actividad del cuerpo. Cuando la electricidad se disemina de forma anormal en el cerebro, como una “tormenta eléctrica”, puede resultar en una convulsión.

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¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia?

La epilepsia es una condición donde ocurren convulsiones recurrentes, de forma espontánea. Estas pueden ser aisladas o estar asociadas con uno de muchos trastornos neurológicos. Las convulsiones pueden causar una alteración en las sensaciones (gusto, vista, olfato, audición), función motora (temblores, espasmos musculares, rigidez, pérdida del equilibrio) y de la conducta y pueden variar desde un episodio de ausencia, con la mirada perdida, hasta la inconsciencia.
Hay mas de 30 tipos de convulsiones. El tipo de crisis convulsiva que una persona experimenta depende de la región del cerebro donde se origina la convulsión.

Una crisis parcial ocurre como resultado de un impulso eléctrico anormal en un área del cerebro. Durante una crisis parcial una parte del cuerpo puede de forma súbita comenzar a moverse, ponerse rígida o tener cambios sensoriales involuntarios.
En una crisis parcial compleja, además de los síntomas de una crisis parcial, la persona puede estar confundido, desorientado y exhibir conductas inusuales. Después de la crisis, la persona no tiene memoria del evento.

Las Crisis Generalizadas ocurren si la “tormenta eléctrica” se disemina a todas las regiones del cerebro. Este tipo de crisis causan cambios a varios niveles en la conciencia. Algunas personas desarrollan en episodio “en blanco con la mirada fija” mientras otros llegan las convulsiones tónico-clónicas (“Grand mal”) que causa la perdida completa del estado de alerta con convulsiones. Después de la crisis la persona no tiene memoria del evento y pede parecer atónito, débil, cansado y confundido. Muchas personas experimentan un aura justo antes de la crisis. Un aura puede ocurrir en muchas formas tales como cambios en el sentido del gusto, la vista o la audición. Un aura puede causar en una persona que de forma súbita escuche un sonido distinto, oler un aroma o sensación inusuales. Un aura puede ser útil a una persona con epilepsia, al proporcionarle una señal de advertencia que lo prepare para una crisis y evitar lesionarse.

 
 

¿Quién se ve afectado por las crisis epilépticas?

La epilepsia puede ocurrir a cualquier edad. Se estima que afecta hasta el 1% de la población, al menos en estados Unidos.

 
 
¿Cuál es la causa de la epilepsia?
 

La epilepsia es un trastorno en el “sistema eléctrico” del cerebro que resulta en crisis convulsivas recurrentes. Puede estar relacionado a numerosas condiciones neurológicas u ocurrir como un desorden aislado.

El cerebro normalmente se comunica enviando impulsos eléctricos a lo largo de canales de las células nerviosas para controlar la actividad del cuerpo. Cuando la electricidad se disemina de forma anormal en el cerebro, como una “tormenta eléctrica”, puede resultar en una convulsión.

Las crisis epilépticas pueden ocurrir en niños con fiebre (crisis febriles), las cuales pueden o no llevar a epilepsia. Lesiones en el cerebro, infecciones (encefalitis o meningitis), ciertos trastornos genéticos, desequilibrios químicos y nutricionales, pueden causar una convulsión. Las crisis epilépticas también pueden deberse a un tumor cere--

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bral, hemorragia en el cerebro, defectos de nacimiento, vasos sanguíneos anormales en el cerebro o una variedad de otras razones.


Las causas de la crisis en adultos mayores pueden deberse a otros factores. El infarto cerebral es la causa mas frecuente de crisis que inician en etapas tardías de la vida. Los ataques al corazón pueden cortar temporalmente el oxígeno al cerebro, resultando en crisis convulsivas. La enfermedad de Alzheimer, tumores cerebrales y tejido cicatrizal por cirugías cerebrales previas pueden causar crisis convulsivas. Las complicaciones de la insuficiencia renal, hepática, alcoholismo y aun la diabetes, pueden hacer a una persona mas propensa a convulsionar en la vida.

Mas del 50% de las veces, la causa de las crisis no es capaz de determinarse. Una crisis única, aislada, no necesariamente significa que una persona desarrollará epilepsia. La epilepsia es una condición donde las crisis ocurren repetidamente.

Muchas otras condiciones pueden imitar la epilepsia, aunque no son causadas por una descarga eléctrica anormal en el cerebro. Los imitadores de la epilepsia incluyen: cefaleas migrañosas, vértigo, tremor, tics u otros trastornos del movimiento. Algunas condiciones sicológicas como las crisis convulsivas psicogénicas, los episodios de hiperventilación o ataques de pánico también pueden imitar la epilepsia.

 
 

¿Cómo se diagnostica la epilepsia?

Hay varias pruebas que ayudan a identificar la causa subyacente de la epilepsia o determinar si el paciente en realidad tiene epilepsia.

  • Pruebas sanguíneas. Medir las químicas de la sangre y niveles de fármacos antiepilépticos.
  • Electroencefalograma (EEG). Monitorea y registra la actividad cerebral.
  • EEG ambulatorio de 24 hrs. Registra la actividad cerebral en una grabadora durante las rutinas diarias de una persona. El paciente registra sus actividades y después se correlaciona con los patrones de las ondas cerebrales.
  • Tomografía computada y resonancia cerebral; son estudios radiográficos que evalúan las estructuras cerebrales.
  • PET. Es un estudio radiográfico que evalúa la química y metabolismo del tejido cerebral.
  • Imagenología de los vasos sanguíneos. Angiografía.
  • Examen de líquido cefalorraquídeo, para descartar procesos infecciosos.

** No existe un set estándar usado para todos los pacientes. Los exámenes se ajustan a las necesidades específicas de cada paciente.

 
 

¿Cómo se monitorea y trata la epilepsia?

Las personas con epilepsia o trastornos médicos que simulan epilepsia deben someterse a una historia clínica meticulosa y examen físico para establecer un diagnóstico adecuado y planear el tratamiento indicado.

Los medicamentos antiepilépticos controlan las convulsiones en aproximadamente 60-90% de los individuos.   

Actualmente están disponibles muchos medicamentos: fenitoína, carbamazepina, valproato, primidona, diazepam y benzodiacepinas, entre otros. Para personas con crisis que no se controlan con los medicamentos convencionales, deben considerarse fármacos de investigación clínica y el  tratamiento quirúrgico. Las siguientes pruebas y evaluaciones pueden ser realizadas como parte del proceso de tratamiento para personas con epilepsia:

Pruebas neuropsicológicas: Muchas personas con epilepsia experimentan problemas cognitivos. Este examen puede explicar algunos de estos problemas, como la dificultad  en usar o entender el lenguaje, reconocer patrones espaciales, recuerdos y/o funciones mentales.

Evaluación Sicológica y Siquiátrica: Estas evaluaciones se realizan comúnmente en el programa de epilepsia debido a los factores emocionales que pueden contribuir a las crisis epilépticas. Adicionalmente, las crisis frecuentemente agregan un estrés significativo en un individuo, y el estrés necesita ser considerado en el tratamiento integral.

Pruebas de Electrodos Subdurales: Los pacientes con ciertos tipos de crisis parciales que son candidatos a cirugía de epilepsia para controlar las convulsiones, puede requerir la colocación de electrodos subdurales en los casos en que exámenes mas sencillos no han sido suficientes para identificar el sitio de las descargas convulsivas, o si las convulsiones vienen de ciertas áreas crítica del cerebro. Los electrodos subdurales son especialmente importantes para evaluar las crisis que afectan los lóbulos frontales o las porciones posteriores del lóbulo temporal izquierdo. Estos electrodos se introducen en el cráneo, directamente obre la superficie del cerebro, durante una cirugía que dura de 2 a 4 horas. El paciente es monitorizado muy de cerca con telemetría de video-EEG, “mapeando” el cerebro incluso con estimulación cerebral directa mientras se realizan pruebas sicológicas. No es doloroso, dura 4 horas al día por 2-5 días. Este mapeo cerebral permite al neurocirujano tener mejor idea de cuales áreas del cerebro pueden ser removidas con seguridad si se realiza la cirugía.

Cada programa de diagnóstico y tratamiento es individualizado. La severidad y naturaleza de la epilepsia de cada individuo, como responderá al tratamiento y el deseo del paciente y su familia, se toman en cuenta para ajustar a la medida y satisfacer las necesidades del paciente.

 
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